SEGURIDAD URBANA — Parte 3

 

GSG 9: LA PRECISIÓN ALEMANA NACIDA DEL FRACASO DE MÚNICH

La unidad policial que convirtió una tragedia olímpica en una doctrina de rescate, especialización y fuerza excepcional bajo control del Estado de derecho

“La GSG 9 es la última ratio del Estado de derecho y hoy es más importante que nunca”.

Dieter Romann, presidente del Presidium de la Policía Federal alemana.

Fuente: Süddeutsche Zeitung / Agencia DPA, 18 de octubre de 2023

“Si se observan situaciones terroristas similares en toda Europa, las capitales fueron afectadas con frecuencia”.

Jérôme Fuchs, entonces comandante de la GSG 9, al explicar la expansión de la unidad hacia Berlín.

Fuente: Reuters, 15 de enero de 2018

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  1. MÚNICH 1972: EL DÍA EN QUE ALEMANIA DESCUBRIÓ QUE NO ESTABA PREPARADA

La GSG 9 no nació de una teoría militar, de una reforma burocrática ni del deseo político de exhibir una nueva fuerza armada.

Nació de un fracaso.

El 5 de septiembre de 1972, durante los Juegos Olímpicos de Múnich, ocho integrantes de la organización palestina Septiembre Negro ingresaron en la Villa Olímpica, asesinaron inicialmente a dos miembros de la delegación israelí y tomaron como rehenes a otros nueve.

Alemania Occidental pretendía presentar aquellos Juegos como una celebración pacífica, abierta y alejada de la imagen militarista de los Juegos de Berlín de 1936. Esa decisión influyó en la aplicación de medidas de seguridad deliberadamente discretas y poco intimidantes.

Cuando comenzó la toma de rehenes, las autoridades alemanas descubrieron que no contaban con una unidad policial preparada para una situación semejante.

No existía una fuerza antiterrorista especializada, ni una doctrina consolidada de rescate de rehenes, ni un comando operativo capaz de integrar negociación, inteligencia, tiradores de precisión, comunicaciones y asalto.

El intento final de rescate en la base aérea de Fürstenfeldbruck terminó en desastre. Los nueve rehenes israelíes fueron asesinados. También murieron un policía alemán y cinco de los atacantes. Sumados a las dos primeras víctimas, once integrantes de la delegación israelí perdieron la vida.

La crisis dejó una conclusión devastadora: no bastaba con disponer de policías armados. Era necesario contar con personas seleccionadas, entrenadas y organizadas específicamente para intervenir cuando cualquier error podía provocar la muerte de todos los rehenes.

Alemania aprendió que una amenaza extraordinaria no puede enfrentarse mediante improvisación ordinaria.

  1. UNA FUERZA POLICIAL, NO UNA UNIDAD MILITAR

El 26 de septiembre de 1972, apenas tres semanas después del atentado, Alemania Occidental creó la Grenzschutzgruppe 9, cuyo significado era Grupo 9 de Protección Fronteriza.

La unidad quedó integrada en el Bundesgrenzschutz, la entonces Guardia Federal de Fronteras, bajo la órbita del Ministerio Federal del Interior. Cuando ese organismo fue transformado en Policía Federal en 2005, la denominación histórica GSG 9 fue conservada por el prestigio internacional que ya había adquirido.

Su fundador y primer comandante fue Ulrich Wegener, oficial que había presenciado personalmente la crisis de Múnich junto al ministro del Interior Hans-Dietrich Genscher.

La ubicación institucional elegida contenía una definición política fundamental: la respuesta alemana al terrorismo dentro de su territorio sería policial y estaría sometida a las leyes, facultades y controles propios de una fuerza de seguridad interior.

No se trataba de formar un ejército paralelo ni de trasladar permanentemente la lógica militar a las calles. Se trataba de construir una capacidad policial excepcional, con facultad para detener sospechosos, proteger pruebas, liberar rehenes y responder ante los tribunales por sus acciones.

Esta diferencia es central para comprender el modelo.

La GSG 9 puede utilizar armamento, técnicas de aproximación y equipos comparables a los de determinadas unidades militares, pero su finalidad no es conquistar territorio ni destruir a un enemigo. Su misión es restablecer la vigencia de la ley en una situación extrema y, siempre que sea posible, salvar vidas.

La fuerza está subordinada al derecho; no el derecho subordinado a la fuerza.

  1. LA ÚLTIMA RESPUESTA DEL ESTADO

La Policía Federal alemana define oficialmente a la GSG 9 como la unidad policial especializada de la Federación para combatir el terrorismo y las formas más graves de criminalidad violenta.

Puede ser desplegada dentro y fuera de Alemania para rescates de rehenes, detenciones de personas extremadamente peligrosas, operaciones contra el crimen organizado y otras situaciones en las que una fuerza policial convencional no dispone de preparación suficiente.

La expresión utilizada por el presidente del Presidium de la Policía Federal, Dieter Romann, resume su posición dentro de la arquitectura de seguridad alemana: la GSG 9 es la ultima ratio del Estado de derecho.

Es decir, el último recurso.

No constituye la primera herramienta que el Estado muestra, sino la última que conserva.

Su despliegue solamente adquiere legitimidad cuando el nivel de amenaza supera las capacidades ordinarias y cuando existe un objetivo policial definido: proteger personas, neutralizar un peligro concreto, ejecutar una detención o recuperar el control de una instalación.

Este principio la diferencia de una fuerza destinada a patrullar permanentemente barrios, ocupar espacios públicos o proyectar una imagen cotidiana de poder.

La GSG 9 no reemplaza a la policía urbana, a los investigadores, a los negociadores ni a las unidades regionales. Interviene cuando todos esos mecanismos necesitan una capacidad adicional y altamente especializada.

La excepción no sustituye a la normalidad: la protege.

  1. LA SELECCIÓN: ANTES DEL ARMA ESTÁ LA PERSONA

Uno de los errores más frecuentes al analizar fuerzas especiales consiste en concentrarse únicamente en sus armas, uniformes y vehículos.

La verdadera diferencia comienza mucho antes: en la selección del personal.

Los aspirantes a la GSG 9 no son civiles incorporados directamente para convertirse en comandos. Son policías que ya cuentan con formación profesional y experiencia previa, procedentes de la Policía Federal, de las policías de los estados alemanes o de otros organismos policiales, como la Oficina Federal de Investigación Criminal.

Una publicación oficial de la Policía Federal dedicada a la unidad describió en 2022 un proceso de evaluación de aptitud de cinco días.

El procedimiento incluía pruebas intelectuales, cuestionarios, evaluación del idioma inglés, resistencia física, fuerza, natación, ejercicios bajo agotamiento y tareas destinadas a comprobar si el aspirante podía continuar pensando correctamente después de alcanzar sus límites físicos.

Entre los parámetros difundidos entonces figuraban un mínimo de diez dominadas, diez repeticiones de press de banca utilizando el 75 % del peso corporal y una carrera de 3.000 metros en doce minutos.

Sin embargo, superar las pruebas físicas no garantizaba el ingreso.

La evaluación psicológica buscaba determinar cómo se comportaba la persona dentro de un grupo reducido, cómo respondía ante la presión, si podía reconocer sus propias limitaciones y si mantenía la capacidad de considerar las necesidades de sus compañeros cuando su propia seguridad estaba comprometida.

La GSG 9 no busca temerarios.

Su actual comandante, Robert Hemmerling, explicó en una entrevista concedida a la radio pública de Berlín que sus integrantes no son aventureros impulsivos, sino personas reflexivas interesadas en desarrollarse y poner a prueba sus capacidades.

En una operación con rehenes, el operador que actúa por impulso puede ser más peligroso que el delincuente al que intenta detener. Por eso, el autocontrol, la disciplina y la capacidad de obedecer un plan son tan importantes como la puntería o la resistencia física.

Primero se selecciona el criterio. Después se entrega el equipamiento.

  1. CUATRO UNIDADES Y UNA RED DE ESPECIALISTAS

La descripción institucional publicada por la Policía Federal en 2022 presentaba a la GSG 9 organizada en cuatro unidades operativas especializadas, acompañadas por diferentes áreas de apoyo.

La primera unidad reúne a los tiradores de precisión. Su tarea no consiste únicamente en disparar. También realizan vigilancia, reconocimiento, identificación de objetivos y protección de otros equipos desde posiciones preparadas.

El disparo constituye el último eslabón de una cadena que comienza con la observación y la confirmación de la amenaza.

La segunda unidad está especializada en operaciones marítimas y comprende buzos tácticos y operadores de embarcaciones. Puede intervenir ante secuestros de buques, amenazas contra instalaciones portuarias o situaciones relacionadas con infraestructura marítima crítica.

La tercera unidad está integrada por especialistas en paracaidismo táctico. Su función permite trasladar personal a lugares alejados, aproximarse desde el aire y operar cuando los accesos terrestres convencionales no son suficientes.

La cuarta unidad fue establecida en Berlín en 2019 para mejorar la capacidad de respuesta en la capital. Su especialidad es el despliegue rápido y flexible en entornos urbanos.

A esas unidades se agregan técnicos de comunicaciones, especialistas en apertura de accesos, personal de reconocimiento, guías de perros de intervención, técnicos en explosivos, instructores de conducción, armeros y equipos de medicina táctica.

La estructura demuestra que una intervención especial no depende solamente de los hombres que ingresan primero a un edificio.

Detrás de ellos existe una red completa dedicada a reunir información, mantener comunicaciones, abrir una puerta, neutralizar un explosivo, transportar a los equipos y atender inmediatamente a un herido.

El operador visible es apenas la parte final de una arquitectura mucho más extensa.

  1. MOVILIDAD Y EQUIPAMIENTO: EL SISTEMA ANTES QUE EL VEHÍCULO

La GSG 9 utiliza armamento, protecciones, sensores, medios de comunicación y plataformas de transporte adaptados a diferentes misiones. Sin embargo, las autoridades alemanas no publican un inventario operacional completo, tanto por razones de seguridad como para preservar sus capacidades tácticas.

Los documentos oficiales se concentran en las funciones y no en promocionar modelos determinados.

La unidad dispone de capacidades de paracaidismo, buceo, desactivación de explosivos, tiro de precisión y despliegue rápido en zonas urbanas. También puede operar dentro de una Policía Federal que mantiene una extensa flota aérea y unidades marítimas, técnicas y médicas.

El informe anual correspondiente a 2025 señala que el servicio aéreo de la Policía Federal operaba 93 helicópteros mayoritariamente multifuncionales, empleados en situaciones policiales, transporte, protección de la población y otras misiones.

La lección institucional es clara: el helicóptero, la embarcación, el vehículo protegido o el arma no constituyen por sí mismos la capacidad.

La capacidad aparece cuando la plataforma está integrada con inteligencia, comunicaciones, mando, personal médico, mantenimiento, doctrina y entrenamiento.

Un vehículo blindado aislado puede transportar policías y protegerlos de disparos. Pero no puede determinar por sí mismo cuándo corresponde ingresar, quién debe negociar, dónde se encuentran los civiles, cuál es la amenaza real ni qué nivel de fuerza resulta jurídicamente admisible.

Alemania construyó primero la arquitectura humana y operativa. Después incorporó los medios necesarios para sostenerla.

El equipo está subordinado a la misión; la misión no se inventa para justificar el equipo.

  1. MOGADISCIO 1977: LA OPERACIÓN QUE CAMBIÓ SU HISTORIA

Cinco años después de su creación, la GSG 9 enfrentó la prueba que definiría su reputación internacional.

El 13 de octubre de 1977, cuatro integrantes de una organización palestina secuestraron el vuelo 181 de Lufthansa, un Boeing 737 llamado Landshut, que cubría la ruta entre Palma de Mallorca y Fráncfort.

Los secuestradores exigían la liberación de integrantes encarcelados de la Fracción del Ejército Rojo, organización terrorista alemana conocida como RAF.

Durante varios días, el avión fue obligado a desplazarse por distintos aeropuertos de Europa, Oriente Medio y África. En Adén, Yemen, los secuestradores asesinaron al capitán Jürgen Schumann.

Finalmente, el Landshut aterrizó en Mogadiscio, Somalia.

Durante la madrugada del 18 de octubre, aproximadamente treinta integrantes del equipo de asalto de la GSG 9 se aproximaron al avión y ejecutaron la denominada Operación Feuerzauber, traducida como Fuego Mágico o Fuego Encantado.

En pocos minutos, todos los rehenes que permanecían con vida fueron liberados. Tres secuestradores murieron y una cuarta atacante resultó gravemente herida. Un integrante de la GSG 9 y una auxiliar de vuelo sufrieron heridas menores.

La operación transformó a una unidad prácticamente desconocida en una referencia mundial.

Pero su importancia no radicó únicamente en el éxito del asalto. Mogadiscio demostró que la inteligencia, la negociación política, la cooperación internacional, la movilidad aérea, la preparación médica y la fuerza táctica debían trabajar como partes de una misma operación.

El equipo que ingresó al avión era solamente el extremo visible de una decisión estatal coordinada.

Alemania había aprendido la lección de Múnich: esta vez existía una unidad especializada, un mando reconocible, un plan y una autoridad política dispuesta a asumir la responsabilidad por ejecutarlo.

  1. BAD KLEINEN: CUANDO EL MITO ENCONTRÓ SUS LÍMITES

Ninguna unidad, por profesional que sea, permanece libre de errores.

El 27 de junio de 1993, la GSG 9 participó junto con otros organismos en una operación destinada a detener a los integrantes de la RAF Birgit Hogefeld y Wolfgang Grams en la estación ferroviaria de Bad Kleinen.

Hogefeld fue detenida, pero Grams intentó escapar. Durante el enfrentamiento murió el joven integrante de la GSG 9 Michael Newrzella. Grams también murió por un disparo en la cabeza.

Las investigaciones oficiales y posteriores decisiones judiciales concluyeron que Grams se había disparado a sí mismo. Sin embargo, la deficiente preservación de determinadas pruebas, las contradicciones iniciales y los errores de comunicación alimentaron acusaciones de que habría sido ejecutado cuando ya se encontraba indefenso.

La controversia provocó una crisis política y la renuncia del ministro federal del Interior, Rudolf Seiters, quien asumió la responsabilidad por los errores, deficiencias y problemas de coordinación entre las autoridades federales.

Bad Kleinen destruyó temporalmente la imagen de infalibilidad construida desde Mogadiscio.

Y dejó otra enseñanza fundamental: una operación policial no termina cuando se efectúa el último disparo o se coloca una persona bajo arresto.

Continúa con la protección de la escena, la conservación de pruebas, la reconstrucción independiente de los hechos, la comunicación pública y la rendición de cuentas.

Una unidad especial puede necesitar secreto antes de actuar. Después de actuar, necesita legitimidad.

La precisión táctica sin transparencia institucional puede ganar un enfrentamiento y, al mismo tiempo, perder la confianza pública.

  1. LA GSG 9 DEL SIGLO XXI

Más de cinco décadas después de su creación, la GSG 9 ha participado en más de 2.000 operaciones, aunque la mayoría permanece fuera del conocimiento público.

El terrorismo sigue formando parte de sus responsabilidades, pero el escenario contemporáneo es considerablemente más complejo que el de 1972.

Actualmente, una situación crítica puede involucrar terrorismo internacional, criminalidad organizada, sabotaje contra infraestructura, amenazas marítimas, ataques contra aeropuertos, drones, explosivos, operaciones digitales o redes que actúan simultáneamente en distintos países.

La frontera entre seguridad interior y exterior se ha vuelto menos definida. Una organización puede planificar en un país, financiarse desde otro, comunicarse mediante plataformas cifradas, adquirir componentes en diferentes mercados y ejecutar el ataque en una capital europea.

Por esa razón, la GSG 9 mantiene cooperación con unidades de otros estados alemanes y con fuerzas extranjeras. También participa en el Grupo Atlas, red europea que reúne unidades policiales especiales de los países de la Unión Europea para compartir entrenamiento, capacidades y conceptos tácticos.

La ampliación hacia Berlín respondió precisamente a la necesidad de reducir los tiempos de intervención en la capital alemana, donde se concentran instituciones federales, representaciones diplomáticas, infraestructura crítica y grandes eventos internacionales.

La amenaza cambió, pero el principio permanece: una fuerza reducida, altamente seleccionada y desplegada solamente cuando la situación supera las capacidades ordinarias.

  1. BOPE, FERI Y GSG 9: TRES MODELOS PARA TRES AMENAZAS DIFERENTES

Las tres primeras entregas de SEGURIDAD URBANA presentan modelos profundamente distintos.

El BOPE brasileño fue construido para ingresar en territorios urbanos donde organizaciones criminales mantienen control armado, utilizan fusiles de asalto, levantan barricadas y disputan físicamente la presencia del Estado.

Su problema principal es territorial.

La FERI mexicana fue presentada en esta saga como una fuerza destinada a intervenir contra organizaciones criminales de alcance nacional y trasnacional, mediante inteligencia, coordinación interinstitucional, movilidad aerotransportada y operaciones contra objetivos de alto valor.

Su problema principal es estructural.

La GSG 9 alemana nació para resolver secuestros, ataques terroristas y situaciones de extrema violencia en las que la prioridad inmediata es salvar rehenes, detener responsables y evitar una expansión de la amenaza.

Su problema principal es crítico y excepcional.

El BOPE necesita penetrar un territorio hostil.

La FERI necesita localizar y golpear una estructura criminal.

La GSG 9 necesita controlar una crisis durante la cual unos pocos segundos pueden decidir la vida o la muerte de decenas de personas.

Las tres unidades utilizan fuerza y equipamiento especializado, pero no son intercambiables. Cada una refleja la amenaza, la geografía, la legislación y la historia del país que la creó.

Copiar el uniforme o el vehículo sin copiar el diagnóstico que justificó su existencia produciría una fuerza fuera de contexto.

  1. LA LECCIÓN PARA MONTEVIDEO: ESPECIALIZACIÓN ANTES QUE MILITARIZACIÓN VISIBLE

La experiencia alemana ofrece una comparación especialmente valiosa con la intención de utilizar los blindados Mamba MK-7 y RPZ Cóndor en tareas policiales dentro de Montevideo.

La primera enseñanza es que una capacidad especial debe estar asociada a una amenaza claramente definida.

Alemania no utiliza a la GSG 9 como sustituto del patrullaje urbano. Tampoco despliega sus capacidades máximas para responder de manera cotidiana a hurtos, rapiñas, disputas vecinales o vigilancia preventiva.

La unidad es reservada para la situación en que las herramientas ordinarias dejaron de ser suficientes.

Ese principio coincide con la conclusión de la publicación especial que dio origen a esta saga: los blindados pesados pueden cumplir una función legítima como escudos móviles durante operativos puntuales de altísimo riesgo, pero esa utilidad no los convierte automáticamente en vehículos apropiados para el patrullaje habitual de una ciudad.

La segunda enseñanza es que entregar equipamiento extraordinario a personal ordinario no crea una fuerza especial.

Para que un Mamba o un Cóndor forme parte de una capacidad policial coherente debe existir una estructura que determine:

Quién puede ordenar su despliegue.

Qué nivel de amenaza lo justifica.

Qué personal está autorizado a operarlo.

Cómo se coordinará con investigadores, negociadores y servicios médicos.

Qué reglas regirán el uso de la fuerza.

Cómo se protegerá a los vecinos que no participan en el enfrentamiento.

Cómo se documentará y evaluará cada intervención.

La tercera enseñanza es que el vehículo no puede convertirse en el centro de la política.

La GSG 9 no se define por un blindado, un fusil o un helicóptero. Se define por su selección, su entrenamiento, su disciplina, su inteligencia y su marco jurídico.

El medio material puede cambiar. La doctrina permanece.

La cuarta enseñanza es la necesidad de rendición de cuentas. 

El caso Bad Kleinen demuestra que incluso una unidad prestigiosa puede comprometer su legitimidad cuando una operación está mal coordinada o cuando la información posterior es contradictoria.

Si Uruguay decide incorporar medios militares a una función policial, la existencia de protocolos claros, registros operativos, supervisión civil y evaluación independiente será tan importante como el blindaje del vehículo.

La quinta enseñanza es proporcionalidad.

Montevideo enfrenta un aumento preocupante de la violencia armada en determinados barrios, pero no constituye una favela controlada militarmente como algunos territorios de Río de Janeiro, ni enfrenta organizaciones con la escala operativa de los grandes cárteles mexicanos, ni vive bajo una amenaza terrorista comparable con la que motivó la creación de la GSG 9.

Esto no significa negar el problema.

Significa dimensionarlo correctamente.

Una respuesta inferior a la amenaza expone a los policías y a la población. Una respuesta desproporcionadamente superior puede producir costos jurídicos, económicos y sociales sin resolver las causas del delito.

La experiencia alemana no le dice a Uruguay qué unidad debe copiar.

Le enseña cómo debe pensar antes de actuar."

CONCLUSIÓN ESTRATÉGICA:

LA FUERZA EXCEPCIONAL DEBE CONTINUAR SIENDO EXCEPCIONAL

-Alemania creó la GSG 9 después de descubrir, del modo más doloroso, que improvisar frente a una crisis extraordinaria puede costar todas las vidas que se intenta salvar.

Su respuesta no fue colocar al Ejército permanentemente en las calles ni transformar el patrullaje cotidiano en una demostración constante de poder. Construyó una unidad policial reducida, profesional, especializada e integrada al Estado de derecho, reservada para la situación en la que ya no existe una alternativa ordinaria.

La lección para Montevideo es directa.

Los Mamba MK-7 y los RPZ Cóndor pueden tener utilidad como protección excepcional durante un operativo de riesgo extremo, pero el blindado no constituye por sí mismo una política de seguridad y tampoco reemplaza la especialización humana.

Antes que exhibir una plataforma militar, el Estado debe definir con precisión cuál es la amenaza, qué autoridad ordenará la intervención, qué personal la ejecutará, qué protocolos limitarán la fuerza y qué mecanismos investigarán cualquier error.

El BOPE mostró el costo de convertir la confrontación territorial en una práctica permanente. La FERI mostró el valor de la inteligencia, la coordinación y el despliegue selectivo. La GSG 9 aporta una tercera enseñanza: la máxima capacidad coercitiva del Estado resulta más legítima cuando permanece excepcional, silenciosa, profesional y jurídicamente controlada.

Montevideo no necesita copiar una unidad alemana ni reproducir su escala.

Necesita adoptar el principio que la sostiene:

La herramienta correcta, bajo el mando correcto, para la amenaza correcta, y solamente durante el tiempo estrictamente necesario.-

Análisis elaborado por CHATGPT, con fuentes de la Policía Federal alemana, Reuters, Deutsche Presse-Agentur, Süddeutsche Zeitung, Deutschland.de, NDR, Deutschlandfunk y las publicaciones anteriores de SEGURIDAD URBANA — julio de 2026.



Las opiniones y análisis contenidos en este artículo son interpretaciones críticas basadas en información pública y en el diálogo con herramientas de inteligencia artificial, sin pretender certeza absoluta.


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