SEGURIDAD URBANA — Parte 4
"GOES: la unidad que Colombia creó en medio de la crisis social de 2021"
CLAUDE - " 1. Introducción: una fuerza nacida en el momento más tenso de la historia reciente colombiana
No todas las unidades de élite nacen para combatir carteles de droga o guerrillas armadas.
Algunas nacen en medio de una crisis social interna, cuando un Estado siente que perdió el control de sus propias calles. Ese es exactamente el origen del Grupo de Operaciones Especiales, el GOES, de la Policía Nacional de Colombia, la fuerza que analizamos hoy en la cuarta entrega de esta saga, después del BOPE brasileño, la FERI mexicana y el GSG 9 alemán.
2. Origen: el Paro Nacional de 2021 y el nacimiento operativo del GOES
El GOES surgió en el momento más álgido de la crisis social colombiana reciente. En medio del Paro Nacional de 2021, con actos vandálicos extendiéndose por semanas en distintas ciudades del país, el Ministerio de Defensa colombiano ordenó el despliegue del Grupo de Operaciones Especiales de la Policía Nacional, con el fin de realizar acciones de control, vigilancia y disuasión ante los desórdenes que se sucedían (Infodefensa, 2021).
Desde su origen, el GOES fue concebido con una orientación distinta a la del control de manifestaciones masivas: sus escuadras, de doce efectivos cada una, están orientadas a la disuasión y al control de los delitos de impacto social que afecten las jurisdicciones, mediante operaciones tácticas de policía en apoyo a los Comandos Departamentales de todo el país (Infodefensa, 2021).
3. Estructura y despliegue: escuadras de doce, presencia territorial creciente
Cinco años después de su creación, el GOES ya no es una unidad de emergencia coyuntural sino una capacidad operativa consolidada y en expansión territorial constante. En 2024, la unidad se presentó oficialmente en Barranquilla, con personal certificado como profesional entrenado e idóneo en el desarrollo de operaciones especiales a través de la Dirección Nacional de Escuelas (El Heraldo, septiembre 2024).
En 2025, el lanzamiento oficial del GOES en el Magdalena, realizado en el parque Santander del municipio de Plato con la presencia de la gobernadora del departamento y autoridades locales, confirmó el patrón de despliegue: unidades altamente equipadas y capacitadas para enfrentar fenómenos delincuenciales complejos que alteran la tranquilidad de las comunidades, presentadas como un avance contundente en la lucha frontal contra el crimen organizado (Policía Nacional de Colombia, agosto 2025).
La propia Policía Nacional describe hoy al GOES, en su comunicación oficial de junio de 2026, como una de sus principales capacidades operativas, con entrenamiento altamente especializado, capacidad de reacción inmediata y presencia permanente en el territorio nacional (Policía Nacional de Colombia, X, junio 2026).
4. Entrenamiento: la Dinae y el prestigio internacional del curso COPES
El equipamiento: la flota de la Policía Nacional donde opera el GOES
La formación del GOES está a cargo de la Dirección Nacional de Escuelas de la Policía Nacional colombiana, y su prestigio ya trasciende las fronteras del país. El Curso Internacional de Operaciones Especiales, conocido como COPES, alcanzó en 2025 su cuadragésima edición, con dieciocho semanas de duración, y reunió a 102 efectivos colombianos junto a 21 estudiantes extranjeros provenientes de Brasil, Chile, Ecuador, España, México, Panamá y Perú (Infodefensa, febrero 2026).
Ese mismo año, integrantes del Grupo de Operaciones Policiales Especiales de Carabineros de Chile, el GOPE, se graduaron exitosamente de ese exigente entrenamiento colombiano (Infodefensa, febrero 2026).
Es un dato revelador: mientras el BOPE brasileño y la FERI mexicana desarrollaron sus propios modelos de formación de manera relativamente autónoma, Colombia se consolidó como un centro regional de formación táctica policial, exportando entrenamiento a otros países de la región.
A diferencia del Caveirão del BOPE brasileño o los Black Hawk de la FERI mexicana, no existe información pública detallada sobre un vehículo insignia exclusivo y propio del GOES.
Lo que sí está bien documentado es la flota de vehículos tácticos con la que cuenta la Policía Nacional colombiana en su conjunto, y dentro de la cual opera esta unidad de élite.
La Policía Nacional dispone de vehículos blindados tipo MRAP Hunter TR-12, de fabricación colombiana a cargo de la empresa Armor International, con capacidad para doce tripulantes y un artillero, blindaje de 360 grados contra disparos de fusil, protección en V en el piso contra minas y explosivos, cámaras térmicas y luces tácticas para operaciones nocturnas (Zona Militar, mayo 2023).
Ese modelo se complementa con camionetas tácticas configuradas para transporte rápido de escuadras, en la línea de las Chevrolet Colorado que las fuerzas colombianas emplean habitualmente como apoyo de movilidad en operativos de control territorial (Infodefensa, julio 2026).
El panorama de modernización es además muy activo en este momento. El propio Ministerio de Defensa colombiano proyecta, dentro de un plan de contratación de trece billones de pesos, la incorporación de 188 vehículos tácticos blindados, 112 camionetas y 158 motocicletas para el conjunto de las fuerzas, de los cuales la Policía Nacional recibiría el 18,3% del total (Cambio Colombia, julio 2026).
Y en febrero de 2026, tras una reunión de alto nivel entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, Colombia formalizó ante Estados Unidos la solicitud de helicópteros Black Hawk específicamente destinados a la Policía Nacional, con el objetivo declarado de fortalecer su capacidad de respuesta aérea (Infobae, febrero 2026),
lo cual, de concretarse, acercaría el perfil de movilidad de las unidades tácticas colombianas al modelo ya consolidado en la FERI mexicana que analizamos en la Parte 2 de esta saga.
5. La distinción necesaria: por qué el GOES no es el ESMAD, y por qué esa diferencia importa
Acá corresponde hacer una precisión periodística fundamental, porque es común que en la cobertura internacional se confundan ambas fuerzas colombianas.
La controversia de derechos humanos más grave y más documentada de la seguridad pública colombiana en años recientes no corresponde al GOES, sino al Escuadrón Móvil Antidisturbios, el ESMAD, la fuerza específicamente diseñada para el control de manifestaciones y disturbios. Durante el Paro Nacional de 2021, organizaciones como Amnistía Internacional documentaron el uso de lanzagranadas de alta capacidad Venom y lanzagranadas manuales Penn Arms, ambos de fabricación estadounidense, en la represión de las protestas (Amnistía Internacional, mayo 2021).
Human Rights Watch denunció específicamente el uso de tanquetas con proyectiles contra manifestantes (France 24, mayo 2021),
y organizaciones de derechos humanos colombianas registraron hasta 47 muertes, la gran mayoría en el marco de la represión policial, además de 963 detenciones y 28 víctimas de lesiones oculares hacia el 9 de mayo de ese año (Amnistía Internacional, mayo 2021).
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos condenó estas violaciones, aunque también señaló actos de vandalismo por parte de manifestantes contra la infraestructura pública y las propias fuerzas de seguridad (CIDH, 2021).
El GOES, en cambio, fue concebido y se mantiene orientado hacia una función distinta: el combate al crimen organizado y a los delitos de alto impacto social en el territorio, no el control directo de manifestaciones masivas. Esa distinción es importante para cualquier análisis riguroso, porque atribuir al GOES la controversia que corresponde al ESMAD sería un error de información que no le haría justicia a ninguna de las dos fuerzas ni al debate real sobre cada una.
6. Comparación con BOPE, FERI y GSG 9: ¿qué lugar ocupa el modelo colombiano?
Ubicado junto a las tres fuerzas que ya analizamos en esta saga, el GOES ocupa una posición intermedia particular. No nació para la guerra territorial en favelas como el BOPE brasileño, ni para golpes quirúrgicos contra cárteles trasnacionales como la FERI mexicana, ni para el rescate de rehenes en escenarios de terrorismo internacional como el GSG 9 alemán. Nació, en cambio, como respuesta a una crisis de orden interno y se consolidó después como herramienta de combate al crimen organizado territorial, en escuadras pequeñas y móviles de doce efectivos distribuidas por todo el país.
Esa escala, más reducida y más flexible que el BOPE o la FERI, junto con su fuerte componente de formación certificada y su capacidad de proyectarse como centro de entrenamiento regional, lo convierte en uno de los modelos más interesantes de esta saga para pensar en clave comparativa con la realidad uruguaya.
7. Enseñanza para Montevideo
El caso del GOES deja, en mi opinión, dos lecciones concretas y aplicables para el debate de seguridad urbana en Montevideo, más allá de la escala obviamente distinta entre ambos países.
La primera es sobre el tamaño de la unidad. Las escuadras de doce efectivos del GOES son mucho más manejables, entrenables y desplegables con rapidez que un cuerpo masivo, y esa lógica de unidades pequeñas, altamente certificadas y distribuidas territorialmente, es más compatible con la escala de una ciudad como Montevideo que la réplica de modelos pensados para escenarios de guerra urbana como el BOPE.
La segunda, y quizás la más valiosa de todas las que dejó esta saga hasta ahora, es la importancia de una certificación formal y sistemática. El hecho de que la Dirección Nacional de Escuelas colombiana haya logrado un nivel de prestigio tal que oficiales de la policía chilena viajen a entrenarse allí confirma que la clave no está solamente en el equipamiento, sino en construir un proceso de formación serio, evaluado, exportable y reconocido internacionalmente. Si Uruguay evaluara fortalecer una unidad de intervención especializada, ese camino, invertir primero en un proceso de selección y entrenamiento riguroso, y solo después en el equipamiento específico, parece ser el que mejor resultado viene dando en toda la región."
Conclusión estratégica:
El modelo que se adapta a la crisis, no al revés
-El GOES colombiano confirma algo que esta saga viene mostrando entrega tras entrega: no existe un único modelo correcto de fuerza especial urbana. Cada país construyó la suya en respuesta a la amenaza específica que enfrentaba en el momento exacto de su creación.
Brasil respondió a la ocupación territorial armada de sus favelas. México respondió a la sofisticación empresarial de sus cárteles. Alemania respondió al terrorismo internacional tras la tragedia de Múnich. Y Colombia respondió a una crisis de orden social interno, construyendo una fuerza flexible, de escuadras pequeñas, orientada al crimen organizado territorial, que con el correr de los años se transformó además en un exportador regional de entrenamiento táctico.
La lección que se repite, entrega tras entrega de esta saga, es siempre la misma: la efectividad de una fuerza especial no depende de cuánto se parezca a la del país vecino, sino de cuán bien esté calibrada a la amenaza real que su propio territorio enfrenta. -
Análisis elaborado en diálogo con Claude (Anthropic), con fuentes de: Infodefensa (2021 y febrero 2026), El Heraldo Colombia (septiembre 2024), Policía Nacional de Colombia (agosto 2025 y junio 2026), Amnistía Internacional (mayo 2021), France 24 (mayo 2021), Comisión Interamericana de Derechos Humanos (2021), Córdoba Global (mayo 2021) Zona Militar (mayo 2023), Infodefensa (julio 2026), Cambio Colombia (julio 2026) e Infobae (febrero 2026) — julio 2026.
Las opiniones y análisis contenidos en este artículo son interpretaciones críticas basadas en información pública y en el diálogo con herramientas de inteligencia artificial, sin pretender certeza absoluta.
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