SEGURIDAD URBANA — Parte 14

 


"STF: LA FUERZA DE ÉLITE DE SUDÁFRICA QUE ENTRA CUANDO TODO LO DEMÁS FALLA"

Creada en 1976 para terrorismo y rescate de rehenes, la Special Task Force evolucionó hasta convertirse en el último recurso policial frente a secuestros, criminales fuertemente armados y operaciones de máxima complejidad.

Claude - "

Introducción: el último escalón

En agosto de 2026, en el pueblo de Robertson, en el Cabo Occidental, un hombre armado protagonizó un prolongado enfrentamiento mientras dos mujeres permanecían atrapadas en una vivienda vecina. Respondieron primero los efectivos de la comisaría local; después, los refuerzos del Tactical Response Team. Cuando la situación escaló, intervino la Special Task Force (STF), que neutralizó al agresor —de 40 años— y rescató con vida a las dos mujeres.

Respondieron primero los efectivos de la comisaría local; después, los refuerzos del Tactical Response Team. Cuando la situación no cedió, se escaló a la Special Task Force (STF), que irrumpió, neutralizó al agresor —de 40 años— y rescató con vida a las dos rehenes. La comisionada nacional en funciones, teniente general Puleng Dimpane, destacó la "valentía, disciplina y contención táctica" de los efectivos (The Citizen, agosto 2026).

Esa secuencia —comisaría, unidad de reacción, y solo al final la STF— resume en los hechos lo que el nombre de la unidad promete desde 1976: no es la primera en llegar, es la última que se necesita cuando todo lo demás fracasó.

Origen: el asedio de Fox Street y el nacimiento de una unidad

El 28 de abril de 1975, un hombre armado tomó rehenes en la embajada de Israel en Johannesburgo, en un episodio que pasó a la historia como el "Fox Street Siege". La policía sudafricana no contaba con una unidad capacitada para resolver ese tipo de crisis, y el episodio, sumado al creciente conflicto de contrainsurgencia en el entonces Sudáfrica Occidental (hoy Namibia), que ya tensionaba a las fuerzas disponibles, convenció al gobierno de crear una unidad especializada (Wikipedia; military-history.fandom.com).

El 6 de junio de 1975, el brigadier Vic Verster elevó al comisionado de la Policía Sudafricana (SAP) una recomendación formal, con el respaldo del Bureau of State Security, sobre la estructura y el mando que debía tener esa fuerza. Mientras tanto, ya existía un grupo informal y no oficial conocido como los "Bliksems" (rayos, en afrikáans), que —precisamente por no ser oficial— no tenía acceso a instalaciones de entrenamiento convencionales y había desarrollado por cuenta propia técnicas de escalada, trabajo con cuerdas, rescate y salto en paracaídas. El 1 de febrero de 1976, el entonces jefe de la Security Branch de la SAP, teniente general Mike Geldenhuys, autorizó formalmente la creación de la Special Task Force. Dries Verwey fue su primer comandante, y el núcleo de los Bliksems —entre ellos el capitán de Swardt— pasó a integrarla como instructores (Wikipedia; takie1976.co.za).

En 1978, el control de la unidad pasó de la Security Branch a la división de Contrainsurgencia (COIN), ya bajo el mando del general de división Vic Verster —el mismo que había redactado la propuesta original tres años antes.

De la contrainsurgencia al "último recurso": medio siglo de misión cambiante

Durante la era del apartheid, la STF combinó tareas de contrainsurgencia en la frontera con Namibia con el rol para el que había sido concebida: rescate de rehenes y respuesta a actos terroristas dentro de Sudáfrica. Tras la transición democrática de 1994, cuando la SAP se reorganizó como el actual Servicio de Policía Sudafricano (SAPS), la unidad conservó su estatus de fuerza de élite, pero su misión se fue inclinando cada vez más hacia el crimen organizado interno antes que hacia el terrorismo clásico.

Hoy la STF integra, junto a otras unidades, la división de Servicios de Respuesta Operacional de la SAPS. Durante años tuvo una sola base, en Pretoria, y su proceso de selección —extremadamente exigente— limitaba su capacidad de despliegue en todo el país. Para cubrir el espacio existente entre la policía convencional y la STF, la SAPS desarrolló a comienzos de los años 2000 la National Intervention Unit (NIU), destinada a incidentes de riesgo medio y alto y a estabilizar situaciones violentas que exceden la capacidad del patrullaje ordinario. Su formación especializada se extiende actualmente durante unos 11 meses. Hoy la NIU convive con los Tactical Response Teams, la Public Order Policing y el Ala Aérea dentro del ecosistema de respuesta especializada de la policía sudafricana.

Selección y entrenamiento: trece de quinientos veinticinco

La exigencia de la STF es, según todas las fuentes consultadas, el verdadero secreto de su reputación. El 37º Programa de Selección y Entrenamiento de la STF, completado en marzo de 2024, ilustra el filtro: más de 525 postulantes se presentaron; 150 llegaron a la fase de preselección, de cinco semanas; 110 avanzaron al programa de entrenamiento completo; apenas 13 lo terminaron y recibieron sus "alas" de operador STF (SAnews.gov.za, marzo 2024). 

Para postularse, un efectivo de la SAPS debe tener 32 años o menos y al menos dos años de experiencia operativa previa. El entrenamiento completo —formación legal, combate cercano, uso de escudo balístico, combate urbano, movimientos tácticos de embarque y desembarque, natación utilitaria— se extiende durante 18 meses.

El patrón se repitió en febrero de 2026, cuando otros 13 operadores se sumaron a las filas de la STF, mientras un segundo grupo de 16 recibía finalmente su insignia de operador tras completar cursos pendientes y un año de experiencia operativa (SAnews.gov.za, febrero 2026). 

Las postulaciones para el ciclo 2026/2027 cerraron el 12 de junio de 2026, lo que confirma que la unidad sigue reclutando activamente. A diferencia de unidades más jóvenes que dependen fuertemente de instructores extranjeros, la STF ha desarrollado durante décadas una doctrina propia y una importante capacidad interna de formación, aunque también participa en programas de cooperación y entrenamiento internacional con fuerzas policiales chinas.

El frente actual: camiones blindados, minería ilegal y secuestros

La propia SAPS describe hoy a la STF como la fuerza que "atiende situaciones de alto riesgo y rehenes, secuestros, asaltos a camiones de caudales y operaciones de minería ilegal en todo el país" (SAnews.gov.za, 2024 y 2026). 

El asalto a camiones blindados —cash-in-transit, en la jerga local— es uno de los delitos más persistentes de Sudáfrica, y la STF aparece una y otra vez en su historial. En 2009, una banda de nueve hombres armados con fusiles de asalto emboscó un camión de la empresa Protea Coin cerca de Pretoria; la STF, alertada de antemano, repelió el ataque y mató a seis atacantes, con un efectivo propio herido (IOL, 2009). 

Operativos similares se repitieron en los años siguientes —en el puente sobre el río Apies, en Kameelsdrift, en Welkom— con un patrón casi idéntico: aviso de inteligencia, emboscada policial, tiroteo. En diciembre de 2024, una operación conjunta de la STF con la unidad TOMS de los Hawks dejó cinco atacantes muertos tras el intento de volar un cajero automático en Emalahleni (IOL/The Star, diciembre 2024); 

apenas cuatro días antes del cierre de esta nota, otro tiroteo por un asalto de camión blindado en la autopista Mabopane, cerca de Pretoria, recordaba que el fenómeno sigue plenamente vigente en 2026 (Kaya959, septiembre 2026).

La reputación de la unidad trascendió sus propias filas: en abril de 2021, un video viral mostró a Leo Prinsloo, francotirador retirado con doce años en la STF y entonces conductor de un camión de caudales, esquivar una balacera con fusiles AK-47 en la autopista N4 de Pretoria y embestir el vehículo de los atacantes. El episodio, replicado por medios de todo el mundo, convirtió a Prinsloo en una referencia de la industria privada de seguridad —hoy instructor en su propia academia—, y es un recordatorio de cuántos veteranos de la STF terminan protegiendo, del otro lado del mostrador, exactamente lo que antes custodiaban como policías (Task & Purpose, TimesLive, 2021).

Momentos que definieron a la unidad

No todas las intervenciones de la STF terminan a los tiros. En la prisión de Mangaung, en Bloemfontein, 25 reclusos armados con armas improvisadas —lozas de porcelana rota, vidrios, palos de escoba afilados— tomaron de rehenes a tres guardias y prendieron fuego a dos celdas. Agotada la negociación, la STF intervino junto a la Unidad de Combate al Crimen del Estado Libre y redujo a los 25 reclusos sin disparar un solo tiro, algo que el entonces comisionado nacional Bheki Cele citó como prueba de la "pericia y diligencia" de la unidad (SAnews.gov.za).

En otro episodio, la STF irrumpió en el St George’s Conference Centre, en Irene, Pretoria, para rescatar a la ministra de Defensa Thandi Modise, a su viceministro Thabang Makwetla y al ministro de la Presidencia Mondli Gungubele, quienes habían sido retenidos contra su voluntad por un grupo de veteranos militares. Y el episodio de Robertson con el que abrimos esta nota, en agosto de 2026, confirma que la doctrina de "último recurso" sigue intacta medio siglo después de Fox Street.

La sombra de Marikana

Ninguna crónica honesta de las fuerzas especiales sudafricanas puede omitir agosto de 2012.

Durante una huelga salarial en la mina de platino de Lonmin, en Marikana, la violencia escaló entre el 12 y el 14 de agosto: murieron diez personas, entre ellas dos policías y dos guardias de seguridad. El 16 de agosto, la policía abrió fuego contra un grupo de mineros reunidos en una colina cercana al asentamiento de Nkaneng, matando a 34 e hiriendo a 78 —el uso de fuerza letal más grave de las fuerzas de seguridad sudafricanas desde el fin del apartheid (SAHistory.org; Wikipedia, "Lonmin").

Diversas unidades especiales de la SAPS —entre ellas la STF, la NIU, los Tactical Response Teams, la Unidad Montada y el K9— fueron desplegadas al operativo general de Marikana, según reconstruyó Daily Maverick; el análisis forense más detallado de la Comisión de Investigación, sin embargo, vincula específicamente a los TRT y a la NIU con los disparos que causaron la mayoría de las muertes (ISS Africa; Comisión Marikana). 

Más de una década después, la Autoridad Nacional de Persecución Penal todavía no definió si procesará a alguien por esas 34 muertes. El episodio dejó una lección incómoda pero necesaria: la misma capacidad táctica que resuelve un secuestro con cero disparos, como en Mangaung, puede derivar en tragedia cuando se la despliega contra una protesta laboral en lugar de contra un criminal armado.

Comparativa con Uruguay: lecciones para Montevideo

La STF ofrece, para Uruguay, lecciones en ambas direcciones. En su favor: una doctrina de escalamiento clara —comisaría, unidad de reacción, fuerza de élite recién al final— que limita el uso de capacidades máximas a los casos que realmente lo ameritan, algo relevante para un país que en junio de 2026 incorporó vehículos blindados del Ejército a la Policía Nacional para tareas de patrullaje. También destaca que la selección extremadamente rigurosa —apenas un 2,5% de quienes postulan a la STF terminan integrándola— importa más que el equipamiento a la hora de construir una unidad profesional, y que la especialización en los delitos que realmente afectan al país (camiones blindados, minería ilegal) rinde mejor que una "unidad de élite" genérica.

En su contra, Marikana es una advertencia que Montevideo no debería ignorar: una fuerza entrenada para secuestros y criminales armados no está necesariamente capacitada, ni debería ser la primera opción, para manejar una protesta social o un conflicto laboral. La línea entre "último recurso contra el crimen" y "fuerza desproporcionada contra civiles" es, como mostró Sudáfrica, más fina de lo que parece."

CONCLUSIÓN ESTRATÉGICA

-Medio siglo después del asedio de Fox Street, la Special Task Force sudafricana sigue siendo, en los hechos, lo que su nombre promete: la unidad a la que se llama cuando todo lo demás ya falló. Su historia reciente —trece operadores de quinientos veinticinco postulantes, camiones blindados emboscados en Pretoria, una prisión reducida sin disparar un tiro, dos mujeres rescatadas en Robertson hace apenas semanas— confirma que la receta no cambió desde 1976: selección brutal, entrenamiento prolongado, y un umbral de activación deliberadamente alto.

Pero la historia de la STF también es la historia de sus límites. Marikana demuestra que ninguna doctrina de "último recurso" es automáticamente inmune al error cuando el objetivo deja de ser un criminal armado y pasa a ser una multitud. Para cualquier país que esté construyendo o fortaleciendo sus propias capacidades de élite —Uruguay incluido— el caso sudafricano ofrece dos enseñanzas inseparables: la excelencia táctica se construye con selección y tiempo, no con atajos; y esa misma excelencia solo protege a la sociedad si se la reserva, con disciplina institucional, para las amenazas que realmente la justifican.-




Fuentes: Wikipedia, "Special Task Force (SAPS)" y "National Intervention Unit"; military-history.fandom.com; takie1976.co.za (Asociación de Veteranos de la STF); SAnews.gov.za (marzo 2024 y febrero 2026); mojamzansi.co.za, convocatoria STF 2026/2027; The Citizen (agosto 2026), sobre el operativo de Robertson; IOL (2009 y diciembre 2024) y sanews.gov.za, sobre operativos contra camiones blindados; Kaya959 (septiembre 2026); Task & Purpose y TimesLive (2021), sobre Leo Prinsloo; sanews.gov.za, sobre el motín de Mangaung; SAHistory.org, ISS Africa, Daily Maverick y la Comisión de Investigación Marikana, sobre los hechos de agosto de 2012.

Las opiniones y análisis contenidos en este artículo son interpretaciones críticas basadas en información pública y en el diálogo con herramientas de inteligencia artificial, sin pretender certeza absoluta.

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